Descubrir que tu sitio web fue hackeado genera pánico — y ese pánico suele llevar a decisiones apresuradas que a veces empeoran la situación. Acá te explicamos qué hacer, en orden, con la cabeza fría.
Primero: cómo saber si realmente fue hackeado
- El sitio muestra contenido que vos no publicaste (enlaces raros, texto en otro idioma, redirecciones inesperadas).
- Google marca tu sitio con una advertencia de "sitio no seguro" o "posiblemente hackeado" en los resultados de búsqueda.
- Tu hosting te notifica actividad sospechosa o uso anormal de recursos.
- No podés entrar al panel de administración con tus credenciales habituales.
Paso 1: no entres en pánico y no borres nada todavía
El primer impulso de muchos es borrar archivos sospechosos de inmediato — pero eso puede destruir evidencia útil para entender cómo entraron y arreglar la causa real, no solo el síntoma visible.
Paso 2: aislá el sitio
Si es posible, poné el sitio en modo mantenimiento o restringí el acceso público mientras investigás, para evitar que siga afectando a más visitantes o siga siendo usado (por ejemplo, para enviar spam o infectar a quien lo visite) mientras se resuelve.
Paso 3: cambiá TODAS las contraseñas relevantes
Panel de administración del sitio, hosting, FTP, base de datos, y cualquier cuenta de correo asociada — asumí que si hubo acceso no autorizado, cualquiera de estas credenciales pudo quedar comprometida, no solo la que parece obviamente afectada.
Paso 4: restaurá desde un backup limpio (si existe)
Si tenés una copia de seguridad de antes del hackeo, confirmada como limpia, restaurar desde ahí suele ser la forma más rápida y segura de volver a un estado funcional — mucho más confiable que intentar "limpiar" archivo por archivo un sitio comprometido, donde es fácil dejar algo malicioso sin detectar.
Paso 5: si no hay backup limpio, hay que limpiar manualmente
Esto requiere experiencia técnica real: identificar qué archivos fueron modificados o agregados, revisar el código en busca de puertas traseras (backdoors) que permitan al atacante volver a entrar aunque cambies las contraseñas, y verificar la base de datos por contenido inyectado. Es la parte más delicada del proceso — un error acá puede dejar una vulnerabilidad abierta que parece resuelta pero no lo está.
Paso 6: identificá y corregí cómo entraron
Limpiar el sitio sin entender la causa (una contraseña débil, un plugin desactualizado con una vulnerabilidad conocida, un archivo con permisos mal configurados) significa que probablemente vuelva a pasar. Este paso es tan importante como la limpieza en sí.
Paso 7: pedí una revisión a Google (si te marcaron el sitio)
Si Google marcó tu sitio como inseguro, una vez limpio y corregido hay que solicitar formalmente una revisión a través de Google Search Console — la advertencia no desaparece automáticamente aunque el sitio ya esté arreglado.
Cómo evitar que vuelva a pasar
- Mantener todo actualizado (como explicamos en nuestra guía sobre mantenimiento de sitios web).
- Usar contraseñas fuertes y únicas, con autenticación de dos factores donde sea posible.
- Tener backups automáticos regulares y verificados — la mejor defensa real contra cualquier ataque grave es poder restaurar rápido.
- Limitar quién tiene acceso administrativo al sitio, y revisar esos accesos periódicamente.
En resumen
Un sitio hackeado es grave pero manejable con el proceso correcto: aislar, cambiar credenciales, restaurar desde backup limpio (o limpiar con cuidado), identificar la causa real, y corregirla para que no vuelva a pasar. El pánico y las decisiones apresuradas son, muchas veces, lo que más complica la recuperación.